Desamparado, Pero No Sin Esperanza

El mensaje de hoy es de Bob quien era un pródigo que regresó a su casa y se volvió a casar conmigo por 23 años adicionales, antes de que el Señor se lo llevara al Cielo. Bob escribió 19 libros desde la perspectiva de un pródigo por más de dos décadas después de nuestro divorcio y segundas nupcias. – Charlyne

Nadie que confíe en ti será jamás avergonzado, pero la deshonra les llega a los que tratan de engañar a otros. Muéstrame la senda correcta, Oh Señor; señálame el camino que debo seguir.  Salmo 25:3-4 

El Señor me mantuvo trayendo a mi mente un incidente específico que ocurrió un sábado, años antes de que nos divorciáramos. No habíamos tenido contacto con ninguna de las personas envueltas, pero los detalles de ese sábado no se me van a olvidar. Yo sólo puedo asumir que el Señor quería que yo lo compartiera para ayudar a alguien. Yo voy a abrir mi corazón y a relatarte la historia, pero sólo si permites que te pregunte algunas cuestiones fuertes después.

Muchos de los emails que recibimos cada día están diciendo, de una manera o de otra, “Me siento desamparado.” Cónyuges están citados a los tribunales. Tienen sus entradas cortadas. Enfermedades golpean al stander o a algún miembro de la familia. Algunos pierden sus casas. Algunos pierden sus trabajos. Algunos pierden sus hijos. Ellos se han volteado al Señor, pero todo está dirigido a un espiral descendiente. Se sienten tan indefensos.

Yo he conocido los sentimientos de desesperanza en mi propia vida. Dos veces, años atrás, tirado en la cama de un hospital, seguido de derrames fuertes, mi lado izquierdo completo estaba paralizado. Yo sólo podía murmurar. Yo sólo podía mirar mi mano, la cual las enfermeras me la habían posicionado en mi pecho, y luchaba y luchaba en intentos por mover mi dedo pulgar ligeramente, pero no había nada allí. Me hubiese gustado poder mover los dedos de mi pie izquierdo, rozando la sábana, al menos una contracción. Un día yo estaba tan desesperado, cuando no había nadie a mi alrededor, que traté de ponerme de pie, causando una lesión que pudo causar mi muerte.

Un día, un joven y enérgico médico entró a mi habitación para evaluar la presencia de una unidad de rehabilitación física. Nunca olvidaré lo que el le dijo a Charlyne después que me examinó. “¡Los dedos de los pies serán los primeros en volver, y el tobillo el último!”

“¿Volver?” ¡Había esperanza! ¡El joven doctor bebiendo de una lata de Pepsi, nos había acabado de decir que había esperanza! Mi esposa regresó al poco tiempo con un casete interminable de escrituras de sanación y lo colocó en mis oídos. Ella decoró la habitación con posters llenos de fe. Ella comenzó a leerme escrituras. Ambos comenzamos a orar. Dos semanas más tarde, ya caminaba con un caminador, dejé el hospital de recuperación, y estaba siendo llevado a casa por mi amada esposa. ¡Justo como nuestra amiga Karen había estado orando, y con mucho esfuerzo, yo abrí la puerta frontal – con mi mano izquierda! Toda la gloria sea para el Señor.

Unos pocos años más tarde, siguió a esto una cirugía del cerebro y otro derrame, me encontré a mi mismo en el mismo hospital de rehabilitación, de nuevo paralizado de mi lado izquierdo completamente. Yo pude haberme sentido desamparado, una vez más, pero ciertamente no sin esperanza. Una vez más, nuestro Dios Sanador pasó por ahí, y yo caminé de nuevo. La cuenta va ya por seis derrames, un tumor calcificado en el cerebro, cirugía del cerebro, convulsiones, y dos ataques al corazón, pero no estoy ni desamparado ni sin esperanza. Alabado sea el Señor.

Tan desesperanzadas como estas dos situaciones fueron, el Señor no me va a dejar poner a un lado un incidente esta mañana. Ven conmigo de regreso a unos pocos años atrás antes de nuestro divorcio. Era un sábado en la tarde, durante una de nuestras 19 separaciones durante los 19 años de matrimonio. Yo estaba manejando hacia la iglesia a la cual asistíamos como una familia, y vi el coche de Charlyne parqueado allí. Los otros pocos vehículos eran los de los dos ministros. Como muchas personas, yo no estaba orando por nuestro matrimonio, pero sabía que Dios podía tener una respuesta. Ese día, yo sólo sabía que, si yo me detenía y entraba, aquellos pastores hubieran podido ayudarme a poner todo correcto entre nosotros.

Yo entré en la oficina de la iglesia. Un pastor salió de la oficina de la entrada, y me saludó con un, “Bob, por favor vete ahora. Charlyne no quiere verte. Tu matrimonio no tiene esperanza.” Yo estaba devastado. Conduje a la casa de mis padres que quedaba cerca y entré, llorando tan mal que ellos no pudieron entender lo que me estaba pasando.

Yo no puedo encontrar las palabras para expresar lo que experimenté ese día, pero yo sospecho que tu lo conoces todo muy bien. Esa tarde, Dios me permitió experimentar la desesperanza que tu puedes conocer hoy.

Para hacer la historia larga, corta, Charlyne y yo nos reconciliamos de esa separación específica después. Ella me dijo que las palabras expresadas por ese pastor no eran de ella. A ella le hubiera gustado que ambos nos sentáramos con el pastor y trabajáramos las cosas. Por cierto, el pastor que me hirió tan malamente ese día, tiempo después dejó a su esposa e hijos, y se casó con alguien más, y se mantiene en el púlpito. Que Dios tenga misericordia. Ese sábado, el pastor no nos dio Palabra de Dios, sino sus propios pensamientos personales.

Nosotros no colocamos nuestro matrimonio de vuelta con Jesucristo, y tuvimos que ir una vez más alrededor de la montaña, con otra separación y después con nuestro divorcio cierto tiempo después.

¿Te sientes hoy sin esperanza y desamparado? Hay una gran diferencia. Sí, tu puedes no ser capaz de cambiar tus circunstancias ahora mismo, y eso te hace sentir indefenso. Por otro lado, Dios, quien te creó, y Jesús, quien murió por ti y por tu cónyuge, puede cambiar tus circunstancias, y eso debe darte esperanza más allá de la esperanza.

¿Estás tu sintiendo ambos, desamparo y desesperanza hoy? En el primer párrafo yo te prometí abrirte mi corazón si tu me permitieras hacerte algunas preguntas fuertes después. Aquí van, son estas:


¿Tienes tú pecados sin confesar en tu corazón?

Yo no dije pecados “sin descubrir,” que nadie conoce (o así lo crees tu), ¿pero hay allí cualquier cosa en tus pensamientos, palabras, o deseos que tu necesitas arreglarlos con Dios? Si es así, yo te ruego que lo hagas hoy.


¿Ha perdonado tu?

¿Cuáles?  Todos, así como Dios lo hace. Perdona a tu cónyuge. Perdona a esa otra persona. Perdona a los líderes espirituales que te han fallado. Perdona a las personas de tu pasado. Perdona a tus padres. Perdona, perdona, perdona. ¿Te has perdonado a ti mismo por tus propios errores del pasado?


¿Qué tanto tiempo realmente pasas en oración?

No cuanto tiempo pasas en el internet, en grupos, llamando a esto “cuartos de oración,” sino, ¿cuánto tiempo realmente pasas tu orando cada día, solos tu y Dios?


¿Eres tu generoso?

No, no con contribuciones a ministerios, sino con las cosas de Dios. ¿Das tu diezmo a una iglesia local? ¿Ayudas a otros que Dios coloca en tu camino, lo mejor que tu puedes, cuando descubres una necesidad? ¿Eres tu generoso con tu vida y con tu tiempo en trabajar para Cristo? ¿El test aquí puede ser que tu seas un dador o un recibidor?


¿Cómo eres tú como testigo?

Para muchos tu eres un testigo del Señor Jesucristo para otros, y segundo, tu eres un testigo de que Dios está trabajando en tu matrimonio. ¿Estás tu quejándote y peleando acerca de tu desesperanza en cada oportunidad, siempre listo para difamar a tu pareja que ha hecho mal, o tu brillas con la esperanza que viene de una activa, real, relación con nuestro Señor Jesús? Un test puede ser buscar si las personas se sienten mejor o peor después de pasar tiempo contigo.


¿Cuánto tiempo pasas leyendo la Biblia cada día?

¿Cuánto tiempo tomas tu para abrir la Palabra de Dios en tu regazo, orar, y pedirle a El que te hable? Un test puede ser que compartas con nosotros el último pasaje que el Espíritu Santo trajo a tu vida para ti. ¿Cuál fue el último verso que te memorizaste?

¿Cómo te estás haciendo? ¿Aún me amas? Yo te confieso que algunas de estas preguntas se ganan un “uf” de ti seguramente. Charlyne y yo te amamos y queremos lo mejor de Dios para ti y para tu familia. Si esto significa ayudarte a traer la luz de Dios en un área oscura de tu vida, nosotros debemos hacerlo.

¿Desamparado o Desesperanzado? Nosotros sentimos que, si todas las “cosas” religiosas fueran removidas de las vidas de los standers, y ellos redescubrieran al Dios de la esperanza, esos matrimonios pudieran ser restaurados a un ritmo sorprendente. Deseo que tu hagas de tu casa o apartamento esa “isla,” donde nuestro Dios es lo que realmente importa.

“Se han cansado en su búsqueda, pero nunca se han dado por vencidos. El deseo les dio nuevas fuerzas, pero nunca se fatigaron.”  Isaías 57:10

Que Dios te bendiga,

¿Quieres recibir un Charlyne Le Importa directamente a tu buzón de entrada? ¡Suscríbete abajo!
guest

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments

Get Charlyne’s Free Teaching:

The Path To Marriage Restoration​

This teaching is Charlyne’s introduction to “How To Stand & Fight For Your Marriage!” Charlyne’s goal is to teach you, a stander, or someone you know with marriage problems, the path to marriage restoration that she has learned over the past twenty-five years.