Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: “Levántate pronto”. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Hechos 12:5-7
¿Estás esperando respuestas a tus oraciones?
¿Te pondrás en el lugar de Pedro por unos momentos e imaginarás cómo oraba por su futuro? Su Señor ya había sido golpeado y crucificado. El rey Herodes y sus soldados perseguían a más cristianos cada día.
¿Cómo sería el futuro de Pedro?
¿Recuerdas la historia de Saulo, quien también perseguía a los cristianos en el capítulo 9 del libro Hechos de los Apóstoles? No olvidemos nunca lo que le pasó a Saulo en el camino a Damasco. El Señor le habló y le ordenó que fuera a la ciudad, pero después quedó ciego. Luego oímos que Ananías le dio un mensaje del Señor a Pablo. Ananías sanó a Saulo de su ceguera y él fue lleno del Espíritu Santo. El Señor transformó a Saulo en Pablo. Imagínate a la iglesia primitiva, orando para que Dios los protegiera del enemigo que perseguía a los cristianos. Los caminos de Dios van mucho más allá de lo que podemos imaginar que Él hará o logrará por nosotros.
Cree en el poder de la oración y en lo que el Señor puede hacer en su vida personal, en la vida de tu cónyuge y en tu matrimonio. Nada es imposible. Debes creerlo. El enemigo usa la duda como un obstáculo que bloqueará tus oraciones. Pídele al Señor que te dé la fe para creer en el poder de tu Señor Jesucristo, quien puede mover tus montañas de circunstancias. (Lee Marcos 11:22-25)
Ahora, permíteme llevarte de regreso a la historia de Pedro. El rey Herodes estaba arrestando a personas y a los discípulos que pertenecían a la iglesia, planeando perseguirlos. Santiago, el hermano de Juan, había sido asesinado. El rey Herodes quería agradar a los judíos, por lo que hizo arrestar a Pedro. Durante la Fiesta de los Panes Sin Levadura, Pedro tuvo que esperar su juicio y permanecer en prisión, sin saber su futuro. ¡Pero Dios! Pedro también sabía que la gente de su iglesia estaba orando y confió en su Señor.
Y el ángel le dijo: Vístete y ponte las sandalias. Y así lo hizo. Y le dijo el ángel: Envuélvete en tu manto y sígueme. Y saliendo, lo seguía, y no sabía que lo que hacía el ángel era de verdad, sino que creía ver una visión. Cuando habían pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que conduce a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salieron y siguieron por una calle, y enseguida el ángel se apartó de él. Hechos 12:8-10
Imagina al Señor interviniendo en la vida de tu cónyuge, despertándolo del estupor de estar cegado por el engaño y la oscuridad del pecado. Tu Señor puede romper las cadenas de la esclavitud que tienen a tu cónyuge esclavizado en la trampa del enemigo. El Señor le habla a tu cónyuge a menudo, dándole instrucciones y diciéndole lo que tiene que hacer. Ahora, ora fervientemente para que se “levante” y sea obediente al Señor.
Pedro siguió las instrucciones del ángel y fue liberado de la prisión en la que se encontraba. Tu cónyuge también puede ser liberado de su prisión. No importa si la prisión de pecado es el odio, el rencor, el adulterio, la pornografía, el alcohol o las drogas. Nuestro Señor Dios puede liberarlo por Su divina intervención.
¿Crees en Su gran poder? ¿Estás esperando que tu cónyuge se aparezca en tu puerta en cualquier momento?
Al darse cuenta de esto, fue a la casa de María, la madre de Juan, llamado también Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban. Cuando llamó a la puerta de la entrada, una sirvienta llamada Rode salió a ver quién era. Al reconocer la voz de Pedro, de alegría no abrió la puerta, sino que corrió adentro y anunció que Pedro estaba a la puerta. “¡Estás loca!”, le dijeron ellos. Pero ella insistía en que así era. Y ellos decían: “Es su ángel”. Pero Pedro continuaba llamando; y cuando ellos abrieron, lo vieron y se asombraron. Hechos 12:12-16
Imagina a esos creyentes orando e intercediendo por un milagro para rescatar a Pedro. Pedro comenzó a tocar a la puerta, y Rode estaba tan emocionada de ver a Pedro ¡que olvido abrirle la pueta! En cambio les dijo a los demás que Pedro estaba en la puerta.
¿Cuál fue la respuesta de ellos? Incredulidad.
“Estás loca”. Cuando vieron a Pedro, se asombraron. ¿Por qué?
¿Acaso no esperaban que su Dios respondiera a sus oraciones? ¿No esperaban un milagro esa noche? Cuando ores esta noche, dile al Señor que crees en Su gran poder. Agradécele de antemano que tu cónyuge puede llamarte en cualquier momento y decirte: “¡Vuelvo a casa!” Espera respuestas a tus oraciones mientras oras diligentemente, buscando la intervención divina de Dios para rescatar a tu cónyuge de la trampa de Satanás.
Encuentra un compañero de oración que te ayude a orar. Eso es lo que yo hice. Le pedí a un par de mujeres en la cadena de oración de nuestra iglesia que oraran conmigo por Bob y para que nuestro matrimonio fuera restaurado. Cada una de ellas creía en el poder de la oración y esperaba ver moverse la Mano de Dios.
Rode fue bendecida al ver el milagro de Pedro en la puerta. ¿Empezarás a orar y esperarás a tu cónyuge en tu puerta diciéndote que el Señor le está diciendo que regrese a casa?
Dios te bendiga,




